🥖 La "Panadería" de Coldplay


¡No inventes! Imagínate la escena: unos compas buscando dónde poner su changarro musical y van y se encuentran un local con más capas de historia que una cebolla.

Resulta que en el mero Primrose Hill, un barrio bastante acaudalado allá en Londres, había una construcción que ya se las había sabido de todas, todas. Primero fue una panadería de esas de antaño y luego, para no perder el estilo, la convirtieron en galería de arte. Pero cuando nuestros muchachos la vieron, la propiedad estaba en un estado que, para acabarla de amolar, literalmente estaba del nabo. Caída a pedazos, descuidada, ¡una verdadera joyita del abandono!

Cualquier persona con dos dedos de frente se hubiera echado para atrás diciendo: «¡Cámara, aquí asustan y aparte hay que meterle una lana!». Pero no, Mr. Chris Martin, que nunca le ha sacado al parche y es más entrón que un perro de rancho, la vio en venta y le brillaron los ojos. El vato se aventó el poema mental y dijo: «¡De aquí somos! Este cuchitril es perfecto porque nadie nos va a venir a molestar a hacer nuestro escándalo».

Dicho y hecho: agarraron el lugar, le metieron mano, trapearon el chiquero y lo transformaron en su mero centro de operaciones y estudio de grabación. Pasó de oler a conchas y cuernitos, y luego a pintura al óleo, a ser el mismísimo cuartel general donde se cocina la música.

Así que ya te la sabes: lo que para unos era una ruina inservible, para ellos fue el refugio ideal para armar su desmadre musical a gusto y sin que ningún vecino quisquilloso les fuera a echar a la policía. ¡A eso le llamo tener visión de negocios y bastantes ganas de no pagar renta cara en vano!

● Rock